Suplemento Sábado, Unomásuno

http://suplementosabado.wordpress.com/2008/08/09/389/

Ponte la camiseta de tu crisis

 

Oswaldo Valdovinos Pérez

 

La ironía es un perfecto ejercicio de inteligencia. Sin necesidad de grandes aspavientos, largas peroratas o desgarramiento de vestiduras, mediante ella es posible delinear en unas cuantas palabras toda una carga significativa llena de crítica y ácido humor sobre un tema “relevante” de consecuencias impresionantes si fuera visto a través de una perspectiva formal. Además, por supuesto, de la capacidad de síntesis para poder resumir en unas cuantas imágenes, literarias o visuales, todo un contexto difícil de describir desde otros puntos de vista.

 

Así pues, desde esta trinchera que permite reírse aun de la mayor de las desgracias y sin sentir remordimiento alguno (más bien cierta desilusión encausada a no olvidar) es que los hermanos Malpica (Antonio y Javier) aluden a uno de los periodos históricos más recientes que marcaron el presente actual, cuyas consecuencias, por fortuna, no han caído en saco roto: el “error de diciembre del 94”, en la puesta en escena Crisis, modelo para armar.     

 

A partir de la anécdota de Gustavo (un niño de 10 años y un IQ de 180), quien refiere haber pedido en su carta a Santa Claus una computadora 386 con la esperanza de poder incursionar de lleno en el mundo de la tecnología y en cambio recibe un “Fabuloso Fred”,  inicia la travesía de toda una generación que vivió en carne propia no sólo una de las peores crisis financieras, sino también un montón de crisis más que llevó a preguntarse a más de uno si en este país es posible que pase de todo sin que pase nada; que cualquiera en el poder puede hundir a la nación entera y después irse tan campante al extranjero sin mayores consecuencias, quizás algo de desprestigio por algunos años pero nada grave fuera de eso; si es posible sobrevivir en un entorno donde la homofobia está encubierta por las buenas costumbres y una doble moral practicada casi casi como deporte nacional; si la necesidad de no perder lo poco que no se evaporó con un dólar dobleteado (literalmente de la noche a la mañana) es más apremiante que el descontento de saberse burlado una vez más, ya no por las autoridades en turno, sino por el destino, el condenado destino que parece empeñado en joder siempre a los más jodidos, engrosando sus filas cada día más… en fin una serie de crisis reconocibles para quienes en estos días rondan los 30 años de edad. De ahí que el título Crisis, modelo para armar sea el más idóneo para reflejar una realidad un tanto ajena para las nuevas generaciones, pero cuyas consecuencias son todavía palpables y reconocibles. 

 

Y si bien la puesta en escena es una comedia que puede resultar un tanto inesperada por cierto aspecto poco común en el teatro no comercial, el recurso de las canciones en vivo cobran un sentido distinto al estar integradas con una finalidad llena de ironía, de una acidez que puede, incluso, ser una parodia precisamente de ese teatro musical empeñado en contar historias donde, a pesar de todas las dificultades, todo siempre termina bien y los malos reciben su castigo y los buenos son premiados con creces. Una cuestión maniquea y rosa pues. Aquí no. Aquí las canciones son, no para exaltar las pasiones de los enamorados o las intenciones perversas y diabólicas de los personajes, sino para contar las chingaderas que pasan a diario, como la intolerancia, la desfachatez, el cinismo, los prejuicios, pero también los fregados senderos que conllevan las cuestiones existenciales, las relaciones de pareja… en pocas palabras, los jodidos caminos retorcidos que hay que recorrer a diario.

 

Por supuesto lo anterior no es nada fácil de lograr, pero en este caso está bien sustentado por la solidez que da un texto bien escrito, contundente en su estructura y de una riqueza visual y literaria muy bien traducidas en la puesta en escena. Además, por supuesto, de un solo espacio y una escenografía que incluye un gran tablero de ajedrez en el piso y una pared que se trasforma, a partir de la iluminación y ciertas cortinas móviles, en diversos espacios que van desde el interior de una iglesia, un banco, un departamento, una casa, un parque, un restaurante de comida rápida, hasta un museo, todos bastante bien logrados, tanto por el espacio en sí mismo como por una dirección de escena dinámica y líquida que hacen que una obra de dos actos, en estos tiempos de la prisa y la brevedad casi obligatoria, pase de manera divertida. Todo ello sazonado con un recurso hilarante concretado en acotaciones que los personajes llevan escritas en diversas playeras, acorde a la situación del momento, que usan durante la obra.                 

 

Crisis, modelo para armar, de Antonio y Javier Malpica, bajo la dirección de escena de Javier Malpica y la dirección musical de Antonio Malpica, y las actuaciones de Maru Barrios, María Sandoval, Paola Mingüer, Marco Antonio Bórquez, Rubén Martínez, Arturo Valdemar y Roberto Cravioto, se presenta los domingos a las 13:30 horas en el Foro Shakespeare (Zamora 7, Col. Condesa), bajo el formato de cooperación voluntaria conciente.  

 

Toda crisis conlleva su grado de ironía.

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~ por crisismodeloparaarmar en agosto 12, 2008.

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